Agua Salud Kangen Ionizadores de Enagic en Murcia

¿Dieta Alcalina? ¿Agua Alcalina? Existen muchos estudios realizados por científicos y médicos sobre las bondades de beber alcalina. Si le preocupa su Salud y la de su familia le interesa saber que ya puede tener en su casa el Ionizador de agua más recomendado por Doctores y nombrado en libros como la "Enzima Prodigiosa", "El Factor Microbio y la Enzimas Sanadoras",etc .


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La verdad de los Productos Ecológicos.Equipo de Investigación.

Estupendo y muy completo programa de Investigación. Si no has podido verlo , os dejamos el enlace. El reportaje no tiene desperdicio, comparativa total de productos(Frutas, verdura, carnes ,pescados, huevos,legumbres…….) convencionales y los ecológicos.

http://www.atresplayer.com/television/programas/equipo-de-investigacion/temporada-1/capitulo-164-verdades-mentiras_2016051200196.html

2015-02-12 13.54.56

AGUA SALUD KANGEN


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¿Como se instala un Ionizador de Agua de Enagic?

¿Como se instalan los Ionizadores Enagic? Si has decidido poner en tu cocina un aparato de filtrado de agua Kangen , no tienes porque preocuparte por la instalación.No tienes que llamar a un fontan…

Origen: ¿Como se instala un Ionizador de Agua de Enagic?


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El Gluten…. ¿consumir o no consumir ?

Aunque los cereales sean muy comunes en nuestra dieta, en términos de evolución de la especie humana, estos alimentos son extraños en nuestra dieta. El hombre introdujo los cereales en su alimentación hace sólo 10.000 años, un periodo muy corto en comparación con sus 5 millones de años de evolución, por lo que no estamos todavía suficientemente adaptados a este alimento.

El trigo actual, además, nada tiene que ver con el trigo primitivo silvestre, debido a su hibridación y a la manipulación genética que ha sufrido, de forma que nuestras enzimas digestivas no pueden reconocerlo y descomponerlo adecuadamente, para poder asimilarlo en el intestino y aprovechar sus nutrientes.

Además, con los procesos de refinado industrial de las harinas de estos cereales, se eliminan la mayor parte de las vitaminas, las grasas y la fibra, ya que estos se encuentran en la piel del cereal, generando así un subproducto carente de nutrientes con decenas de aditivos químicos como los leudantes, fortificantes, blanqueadores, emulgentes, humectantes, conservantes…

Si echamos un vistazo a la etimología de la palabra gluten, podemos comprobar que proviene del latín gluten, que significa cola o goma que sirve para aglutinar o pegar cosas. Debemos tener en cuenta que la industria lo utiliza en la elaboración de muchos productos adhesivos.

En el interior de nuestros intestinos, el gluten del trigo y del resto de cereales que lo contienen, como la cebada, el centeno y la avena, producen el mismo efecto, creando una capa de mucosidad que reduce la asimilación de los nutrientes de los alimentos que los acompañan.

Esta mucosidad que se forma entre las vellosidades intestinales, con el tiempo y un consumo continuado de gluten, hará que se atrofien y que permitan el acceso al interior del organismo de sustancias que no están suficientemente digeridas, además de crear el entorno adecuado para que proliferen bacterias perjudiciales para nuestro cuerpo.

En la actualidad, numerosos científicos de todo el mundo, como el Dr. Seignalet, están comenzando a establecer la relación entre el consumo de trigo y diversas enfermedades autoinmunes como fibromialgia, poliartritis reumatoide, esclerosis múltiple, dermatitis herpetiforme, migrañas, diabetes juvenil, depresiones nerviosas, esquizofrenia, Alzheimer, Parkinson, enfermedad de Crohn…

Otro de los efectos poco conocidos del gluten, es el que provocan los péptidos mal digeridos que consiguen atravesar la barrera intestinal. Estos péptidos pueden fijarse a los receptores opioides del cerebro estimulando el apetito, generando adormecimiento, apatía, confusión mental, y como cualquier otro opiáceo, dependencia a su consumo.

Muchas personas, presentan algún tipo de intolerancia al gluten, de hecho, alrededor de un 10% de la población presenta una enfermedad autoinmune llamada celiaquía. Esta enfermedad se produce cuando el sistema inmunológico se activa frente a las proteínas presentes en el gluten generando daños en los propios tejidos intestinales.

Los síntomas normales de este tipo de enfermedad son distensión y dolor abdominal, diarrea o estreñimiento, heces malolientes, pérdida de peso, vómitos, anemia, fatiga, letargo, llagas en la boca, retraso del crecimiento…

Por el contrario, otras personas no muestran ninguno de los síntomas digestivos, por lo que son raramente diagnosticados como celíacos. Esta enfermedad se puede presentar como migrañas, trastornos hepáticos, osteoporosis, dolor articular, entumecimiento de las piernas, abortos… Asimismo, pueden aparecer trastornos de conducta, depresión, epilepsia…

Además, existen también muchas personas que aun no siendo celiacas, presentan algún tipo de intolerancia al gluten o sufren reacciones alérgicas cuando lo ingieren, pudiendo producir alteraciones intestinales como inflamación, gases y dolor abdominal.

En la actualidad, sólo entre el 10 y el 20% de los celiacos son diagnosticados, ya que muchos de ellos son asintomáticos, o sus síntomas no son atribuidos a esta enfermedad.  Lo que diferencia a una persona celiaca y a una que no lo es, es el grado en que el gluten es capaz de afectar al organismo. A pesar de ello, son muchas las personas que ya se están beneficiando de una dieta libre de gluten, como el tenista Novak Djokovic. Si decides probar a llevar una dieta sin gluten, durante al menos dos semanas, podrás comprobar si sientes alguna mejoría, y posteriormente, si sientes que se agravan algunos de tus problemas de salud al volver a incluirlo en tu dieta diaria. El esfuerzo vale la pena.

http://www.reverde.es/trigo-y-otros-cereales-con-gluten/2015-02-10 07.53.44


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¿Cual es la clave la Dieta o el entrenamiento?

 

Han corrido ríos de tinta sobre qué se debe hacer para bajar de peso, tanta que extraña ver cómo podemos caer en conceptos tan simplistas como “menos plato y más zapato”. Sí, estamos de acuerdo en que ejercicio físico y dieta hipocalórica son dos de los factores clave que nos ayudan a encontrar nuestro peso ideal, pero no son los únicos: hormonas, estilo de vida, calidad de la nutrición… Estos conceptos también entran en juego si queremos llegar a una pérdida de peso que podamos mantener en el tiempo.

El New York Times publicó ayer un artículo titulado To Lose Weight, Eating Less Is Far More Important Than Exercising More (Para perder peso, comer menos es mucho más importante que ejercitarse más). En el artículo se hace referencia a distintos estudios que apoyan la dieta como la forma más efectiva de perder peso. Nosotros nos preguntamos ¿es necesario el ejercicio para perder peso?

Sinceramente, creo que no: el ejercicio no es necesario si lo que queremos es ver bajar los números de la báscula. Con una buena alimentación se puede conseguir: reduciendo calorías, eligiendo bien los alimentos que forman parte de nuestra dieta diaria, etc. El problema es que por norma general no queremos solo perder peso, aunque así lo manifestemos: queremos mejorar nuestra composición corporal (bajar el porcentaje de masa grasa y aumentar el de masa magra: queremos estar buenos, a fin de cuentas) y eso no se consigue solo bajando de peso y haciendo dieta.

¿Qué buscamos en el ejercicio físico?

El acercamiento que tiene mucha gente hacia el ejercicio, sobre todo en las épocas de “operación bikini” y demás es el de “quemar para comer” o “comer para después quemar”. Un típico pensamiento, que muy a mi pesar se estila incluso en centros deportivos, es el de “¿cuánto tiempo tienes que correr en la cinta para poder quemar esa hamburguesa?”. Entiendo que, por extraño que me parezca a mí, puede ser una forma de motivar a las personas a hacer ejercicio, pero lo que realmente se está consiguiendo es convertir a la comida en nuestro enemigo, cuando para nada es así.

Otro de los grandes problemas con este tema es que generalmente la gente que se propone bajar de peso cree que quema más calorías de las que en realidad está quemando mientras hace ejercicio, y que cree que come mucho menos de lo que en realidad come. A esto contribuye también el márketing, que no duda ni un momento en decirnos que se pueden quemar hasta 700 calorías en una clase de baile de una hora. Y nosotros nos lo creemos. Y lo celebramos con un donuts al salir porque “¡oye, me lo he currado!”.

Deberíamos pensar en el ejercicio físico como una parte indispensable de un estilo de vida saludable, no solo como un “quemacalorías” de cara a los días de playa. Con esta perspectiva no solo sería más fácil encontrar tiempo en nuestro día a día para ejercitarnos, sino que teniendo en mente una vida más sana también sería más sencillo llevar una alimentación saludable.

Entonces, ¿importa el ejercicio físico?

Por supuesto que importa: por un lado, en el caso de que queramos perder peso,nos ayuda a quemar más calorías, aunque estas no sean muy significativas. Por otro, más importante aún, nos ayuda a mejorar nuestra composición corporal, aunque esto tampoco es posible (o al menos se hace mucho más cuesta arriba) sin una alimentación adecuada que no consiste solo en contar calorías, sino en realizar un buen aporte de micro y macronutrientes de calidad.

Una combinación de alimentación saludable y ejercicio a largo plazo, con una dieta que genere una buena adherencia y un sistema de entrenamiento adaptado a nuestras necesidades, será lo que haga efectiva nuestra pérdida de peso y que no volvamos a recuperarlo. Pero es necesario un cambio global en nuestra mentalidad y en nuestro estilo de vida.

http://www.vitonica.com/dietas/a-la-hora-de-bajar-de-peso-importa-mas-la-dieta-o-el-ejercicio

controla lo que pones en tu plato